Museo de la Ciencia y el Cosmos
07/07/2014

¿Sabías que uno de los deseos más antiguos del ser humano es contemplar desde lejos el planeta donde vive?

Durante siglos, los cartógrafos realizaron mapas y proyecciones en base a los conocimientos transmitidos por los navegantes. En ellos se mostraba la forma y el tamaño de las tierras y mares que se iban descubriendo.

Lo normal era que un mapa mejorara al anterior, sin embargo las deformaciones que una proyección plana producen al representar un cuerpo esférico llevaba a errores de tamaño, mayores cuanto más se alejaban de la línea central o ecuador, provocando, por ejemplo, que Groenlandia apareciera del tamaño de África cuando es en realidad catorce veces menor.

Sólo una esfera muestra el aspecto real de nuestro planeta. Por eso se desarrollaron los globos terráqueos, pero para poder fotografiar desde lejos nuestro planeta tenemos que viajar al espacio.

A mitad del siglo XX, Estados Unidos y la URSS, hoy Rusia, se embarcaron en una carrera por ser los primeros en poner un ser humano en la Luna. El reto tecnológico que hubo que afrontar fue inmenso, pero con cada paso se iba satisfaciendo el anhelo de generaciones anteriores.

A medida que los astronautas y cosmonautas se alejaban de la tierra conocida, iban tomando imágenes del planeta que dejaban atrás. Son muchas y muy espectaculares, pero hay dos que marcaron esa época:

  • La fotografía titulada  “Blue Marble”  (la canica azul)  fue tomada en 1972 a bordo del Apollo 17 por los últimos astronautas que caminaron sobre la Luna. Nuestra Tierra es ese hermoso globo azul, un cálido planeta con atmósfera, océanos de agua y continentes en constante cambio, donde se desarrolla la vida.
  • La otra es esta imagen tomada en 1990 por la sonda espacial Voyager 1, lanzada trece años antes, desde una distancia de 6.000 millones de kilómetros. Poco antes de abandonar el Sistema Solar y entrar en el espacio interestelar, se ordenó a la nave que tomase una última imagen del planeta del que partió en 1977. Ese pequeño punto casi imperceptible es la Tierra. La nave en la que viajamos por el espacio y, que, por lo que sabemos, es el único planeta donde hay vida. “A esa distancia nuestra soledad es infinita, una mota de polvo suspendida en un rayo de Sol” en palabras del divulgador científico Carl Sagan.

¿Podemos recrear la fascinación que produce nuestro planeta al contemplarlo desde el espacio extraterrestre?

Podemos intentarlo. “La Esfera. Mundos con otra mirada” es el último módulo inaugurado en el Museo de la Ciencia y el Cosmos y en él se muestran las múltiples posibilidades de las proyecciones digitales, haciendo visible fenómenos a escalas planetarias, acelerando el tiempo para entender los cambios que sufre nuestro planeta y mostrando la diversidad de estrellas, planetas y lunas que pueblan nuestro Universo. ¡Descubre La Esfera!

Bajo el título “¿Sabías que…?”, presentamos esta sección que incluye curiosidades, anécdotas, particularidades de algunos objetos, piezas o especímenes; referencias a antiguas expediciones; resultado de los trabajos de investigación y demás temas vinculados con Museos de Tenerife.

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