Museo Arqueológico de Tenerife
15/10/2004 - 09/01/2005

FORTUNATAE INSULAE. Canarias y el Mediterráneo

Exposición organizada por el Organismo Autónomo de Museos y Centros del Cabildo de Tenerife y CajaCanarias. Sede: Salas de exposición del Centro Cultural de CajaCanarias en Santa Cruz de Tenerife. Horario: De lunes a sábado de 10:00 a 13:00 hs. y de 17:00 a 21:00 hs. Domingo de 10:00 a 13:00 hs.

Las Columnas de Hércules marcaron en el mundo antiguo el límite entre lo posible y lo imposible para el ser humano, el límite de todo afán conquistador, el extremo del mundo conocido o finis terrae que daba paso al Océano tenebroso. Pero este límite pronto se traspasó.

Desde el I milenio a. C. el mundo conocido o oikoumene vivió la expansión comercial desde el Mediterráneo oriental a cargo de pueblos navegantes como los fenicios y griegos que buscaban fuentes de abastecimiento de materias primas y nuevos mercados para sus productos. La capacidad técnica y los incuestionables conocimientos náuticos de estos pueblos para navegar en alta mar permitieron esta expansión. Ellos recogieron una dilatada experiencia naval anterior que empleaba la observación de la Osa Menor para conseguir una orientación precisa y sistemas de iluminación nocturna con las que se realizaron largas travesías marítimas de flotas que navegaban por rutas consolidadas a mar abierto. Esta actividad se vio acompañada de numerosos viajes exploratorios o periplos que propiciaron el establecimiento de colonias y emporios fenicios en la costa atlántica, como los de Gadir, Lixus y Mogador, en donde se desarrolló una importante industria pesquera. La producción de garum dio origen a una lucrativa industria de salazón que era comercializada por todo el mundo púnico, griego y romano.

En los últimos años la investigación ha orientado sus esfuerzos en mostrar la complejidad y envergadura de la empresa colonial en la costa atlántica africana. Las Islas Canarias no fueron ajenas a este largo proceso comenzado desde el I milenio a. C. que finalizaría con la crisis del Imperio de los s. III-IV d. C. y el correspondiente abandono de las factorías de salazones de la Mauritania Tingitana.

La situación estratégica del archipiélago canario facilitó el establecimiento de las rutas comerciales de navegación atlántica. La gran riqueza en túnidos de las aguas del banco pesquero canario-sahariano pronto convertiría a las islas en una valiosa fuente de recursos pesqueros. La descripción de las Islas Afortunadas que Plinio extrae de la expedición de Juba II nos revela el conocimiento y la frecuentación del archipiélago desde la Antigüedad. Existen evidencias indiscutibles que confirman en las islas la presencia de poblaciones púnicas y romanas relacionadas con la explotación de estos y otros recursos naturales como la madera o el múrex, que propició el desarrollo de rentables industrias de tinte de púrpura en la Antigüedad.

El proyecto se articula en varios bloques temáticos que abordarán el estudio del marco geográfico, cronológico y cultural propuesto anteriormente y que estarán representados por una amplia selección de obras procedentes tanto de museos canarios como son el Museo Arqueológico de Tenerife, Museo del Puerto de la Cruz, Museo Canario de Las Palmas de Gran Canaria o Museo de Betancuria, como de instituciones nacionales entre las que se encuentran el Museo Arqueológico Nacional, Museo del Prado, Museo Arqueológico de Sevilla, Museo de Cádiz, Museo de Ampurias o el Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña, entre otros, o de centros italianos como los Museos Vaticanos, el Museo della Civiltà Romana o el Museo Arqueológico de Nápoles.

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