El museo viste de azul portugués su patio de Las Palmeras

El museo viste de azul portugués su patio de Las Palmeras

Una instalación de 200 metros cuadrados, realizada por Juan Carlos Batista, incorpora diseños inspirados en la naturaleza entre un mar de azulejos portugueses

Tratando de recrear un ambiente propio de la estación veraniega, nuevamente, se ha rellenado el patio de Las Palmeras del museo con sesenta toneladas de blanca arena que la convierten en una especial playa en el centro de la ciudad. En torno a este espacio pivota la programación artística y cultural que define al festival de cultura portuguesa MusaLusa, que se celebra en el recinto museístico durante los meses de agosto y septiembre.

Para potenciar la inspiración portuguesa de este espacio, el Museo invitó a dos artistas locales a realizar sendas instalaciones. Por un lado, a Oliver Behrmann, que colgó sobre el patio doscientos cuarenta peces, hechos a partir de botellas de plástico, como un luminoso cardumen de sardinas. Por otro, a Juan Carlos Batista, que cubrió dos grandes paredes del recinto con papel blue-back, material de reducido coste económico que se emplea normalmente para empapelar las vallas publicitarias.

El proyecto Resonacias portuguesas de Batista, parte de uno de los ornamentos más emblemático de la arquitectura portuguesa: el azulejo. Sobre un fondo azul de diseños tradicionales, el artista de Tegueste incorpora 19 motivos propios, estrechamente vinculados con la temática del museo, que se van incrustando a lo largo de los dos paños de pared y que el espectador puede recorrer de forma pausada. En la sutil aportación del autor, se pueden percibir calamares, pulpos, cetáceos, corales, aves, peces, huesos y cráneos, colmillos de elefantes antes de ser incinerados, nidos de serpientes multiplicadas por el efecto especular, etc. En otro guiño al museo, uno de los diseños permite apreciar, en una suerte de recurso calidoscópico, el insecto endémico de Fuerteventura y Lanzarote purpuraria erna, cuya imagen se ha obtenido de un modelado hecho a gran escala por la responsable del taller de reproducciones del museo, Carmen Castro.

Finalmente, debe destacarse que el laborioso e impecable trabajo de instalación del papel ha sido llevado a cabo por Gonso, de la empresa Maldita Válvula, un especialista que ya colaboró con Batista en su reciente exposición en TEA Tenerife Espacio de las Artes.

La instalación podrá visitarse hasta finales de septiembre.


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