Museo de la Naturaleza y el Hombre
19/05/2016

Últimos día para visitar la exposición sobre el yacimiento romano de Lobos

La muestra ‘Un taller romano de  púrpura: Lobos 1’, que acoge el Museo de la Naturaleza y el Hombre del Cabildo, ha recibido la visita de más de 11.000 personas, y estará abierta hasta el próximo domingo [día 22].

En la misma, que se inauguró el pasado mes de febrero, se reflejan los trabajos arqueológicos que se desarrollan en el Islote de Lobos (La Oliva, Fuerteventura) iniciados en el año 2012 y que aún se encuentran en proceso de estudio, así como una selección de materiales  de manufactura romana. 

Esta iniciativa se ha llevado a cabo en el marco de un convenio de colaboración suscrito entre los cabildos de Tenerife (Organismo Autónomo de Museos y Centros), y Fuerteventura, y se enmarcan en un proyecto de investigación dirigido por personal científico de ambas instituciones y de la Universidad de La Laguna. ‘Un taller romano de  púrpura: Lobos 1’, ya estuvo expuesta a finales del pasado año en el Archivo Insular de Puerto del Rosario, en Fuerteventura.

Cabe recordar que la exposición se centra, primeramente, en el yacimiento, denominado Lobos 1, ubicado en La Playa de La Calera o de La Concha, al suroeste del islote de Lobos. Se trata de un  taller de explotación de púrpura (stramonita haemastoma), uno de los productos más preciados de la Antigüedad. Este sitio arqueológico, de la época del Alto Imperio, está fechado entre el siglo I antes de Cristo y el I después de Cristo. 

Esta muestra expositiva exhibe una selección de  materiales  de manufactura romana, tanto cerámicas realizadas a torno (ánforas, tapas de ánforas) como materiales metálicos de hierro y bronce (anzuelos, punzones, aguja de coser redes), y líticos que están relacionados con la labor del procesado de púrpura (morteros, yunques, machacadores-guijarros), así como cerámicas de cocina (ollas y contenedores de alimentos), vajilla de mesa (jarras, fuentes), que son indicativos de una actividad doméstica-alimenticia.

El descubrimiento de este taller permite situar el islote de Lobos como límite meridional de los intereses económicos romanos en esa época de la historia.

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