Museo de la Naturaleza y el Hombre
18/05/2005 - 17/07/2005

"Iconografía y simbolismo en Colombia prehispánica"

Esta exposición es fruto del trabajo de colaboración llevado a cabo durante años por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) y el Organismo Autónomo de Museos y Centros del Cabildo de Tenerife a través del Instituto Canario de Bioantropología y el Museo Arqueológico de Tenerife.

Colombia es un país muy rico arqueológicamente, pero sus culturas prehispánicas no conocían la escritura y se valían de las piezas arqueológicas de cerámica, la tradición oral, los tejidos y la metalurgia, como medios de comunicación.

Las 61 piezas que participan en la exposición han sido seleccionadas porque a través de ellas se expresan algunos aspectos fundamentales de las sociedades prehispánicas de Colombia relacionados con el tema de la bioantropología. Las cinco secciones de la muestra ilustran estos aspectos:

(1) El poder político y religioso, donde se encuentran representados los caciques (jefes políticos), los chamanes (personas con poderes sobrenaturales) y los sacerdotes (jefes religiosos);

(2) La transformación. En ella podemos contemplar la decoración corporal y los efectos de las sustancias alucinógenas reflejados en la cerámica, así como las máscaras utilizadas para el contacto de los chamanes con los seres sobrenaturales que controlaban el mundo;

(3) Las deformaciones intencionales del cuerpo (pinturas, tatuajes, mutilaciones, deformaciones o simplemente adornos) y lo que ellas significaban, para lo cual en esta sección se exhiben ejemplos en cerámica y ejemplos de huesos reales (4 cráneos deformados);

(4) Los retratos y cómo a través de las expresiones faciales plasmadas en la cerámica se pueden inferir actitudes humanas;

(5) La vida después de la muerte, un mundo fundamental de las sociedades indígenas. En esta sección se exhiben una momia, de aproximadamente el 1.100 DC, y tres cráneos con máscaras que mantenían viva la imagen del difunto. En la Colombia prehispánica los cadáveres de los caciques se colocaban sentados en sus banquitos de madera, envueltos en finas mantas de algodón y rodeados de comida para que pudieran alimentarse.

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