Antropología biológica

A través del estudio de los restos humanos y con la aplicación de técnicas apropiadas podemos conocer diversos aspectos sobre los guanches: cómo eran, cómo vivían, cuáles eran sus ritos funerarios, cuáles eran sus enfermedades y cómo las trataban. 


EL MUNDO FUNERARIO

Los guanches enterraban a sus muertos en cuevas naturales. Los enclaves funerarios aparecen repartidos por toda la geografía insular, desde la costa a la cumbre, localizándose grandes necrópolis cerca de los lugares de habitación estable. Para acondicionar el espacio sepulcral se regularizaba el suelo natural de la cueva mediante la colocación de materiales como lajas de piedra, tablones de madera, yacija vegetal o, simplemente, una capa de tierra muy fina, sobre la que se colocaba el cadáver.

Finalmente, se cerraba la cueva con un muro de piedra. Algunos cuerpos fueron momificados (la élite de la sociedad). Este rito afectaba a los dos sexos y a distintos grupos de edad, y no es diferenciador el acondicionamiento del espacio sepulcral o el ajuar que les acompaña respecto al resto de los enterramientos. Hubo varios métodos de momificación que posiblemente se fueron combinando en el tiempo. El más usual fue el tratamiento externo del cadáver por medio de sustancias conservantes: lavado y untado con hierbas aromáticas y manteca de ganado; colocación de sustancias desecantes minerales (lapilli rojo, piedra pómez y tierra) y vegetales (acículas de pino, semillas de mocán...); y secado al sol y al humo durante 15 días, para finalmente envolverlo en pieles. En la sala se exponen momias completas de adultos, niños y fetos, así como restos momificados (cráneos, manos, pies…), en los que se puede observar una momificación total o parcial. Todas ellas proceden de Tenerife.


LA POBLACIÓN GUANCHE. LA TERAPÉUTICA

En “la población guanche” se recoge el origen norteafricano de los aborígenes; la tipología mixta de mediterranoides y cromañoides de la población; la demografía donde se observa que la esperanza de vida, una vez consolidada la población en el territorio, estaría entorno a los 31 años (alta para la época); y la dieta que basada, fundamentalmente, en el consumo de productos cárnicos y lácteos, se complementaba con los productos de origen vegetal y marino.

La terapéutica se ocupa de las prácticas que pueden considerarse como quirúrgicas y los remedios medicinales de origen animal y vegetal que pudieron ser empleados por los aborígenes para tratar sus dolencias. Entre las primeras se encuentran la “trepanación”, consistente en la perforación del cráneo sin llegar a tocar el cerebro, para comunicarlo con el exterior, con el fin de aliviar la presión intracraneal; la “cauterización”, aplicación de calor en heridas; la “escarificación”, que consistía en la realización de sangrías; y, por último, la “reducción de fracturas”, traumatismos abundantes debido al medio abrupto por el que se movían los guanches con sus ganados. Entre los remedios medicinales de origen animal cabe destacar el uso de la manteca, que caliente se empleó en las cauterizaciones. Y dentro de los de origen vegetal hay que señalar el uso del látex de la tabaiba para endurecer las encías, la “sangre de drago” para ayudar a la cicatrización de las heridas, así como el consumo del “chacerquen”, especie de jalea obtenida del fruto del mocán, usado para curar los “males de cámara” (dolores de estómago) y “dolores de costado” (neumonía).


PALEOPATOLOGÍA

En los materiales expuestos se muestran las enfermedades y traumatismos que dejaron su huella en los restos óseos. En las enfermedades maxilofaciales podemos ver restos dentales que presentan atrición o desgaste, muy frecuente entre los guanches debido al consumo del “gofio”, harina tostada con restos de cascarilla del cereal y arena de los molinos de piedra en los que se molturaba éste, que producían estas lesiones. También se pueden observar piezas con caries, sarro o cálculos dentales, abscesos y enfermedad periodontal (con reducción del hueso alveolar y pérdida de la pieza dental).

Otras enfermedades que también han dejado huellas en los huesos son las que afectan a las articulaciones como la artrosis, muy frecuente debido principalmente a la gran actividad física que desarrollaban los guanches. También padecieron enfermedades infecciosas como la sinusitis o infección en los senos craneales, observable en algunos cráneos.

Igualmente, están presentes tumores como el osteoma en botón, tumor benigno, y algunas anomalías congénitas, entre las que destaca la espina bífida oculta, cuya alta frecuencia es indicativa de la endogamia existente en la isla. Las enfermedades de los tejidos blandos quedan representadas por la antracosis pulmonar, –debido a la exposición continua al humo de los hogares–, la litiasis biliar o cálculos en la vesícula, y la neumonía o “dolor de costado”. En el apartado de las epidemias destaca la “modorra”, gripe que afectó a la población en el momento de la conquista de Tenerife.

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