Historia

"[...], el único imperio del hombre en el mundo se halla en el dominio sobre las Artes y las Ciencias, y a la naturaleza no se la manda sino obedeciéndola".
Francis Bacon: Novum Organum, 1620.

El importante trasiego de científicos durante los siglos XVIII y XIX (Darwin, Humboldt, Verneau, Lyell y Berthelot, entre otros) que encontraron en las islas privilegiados laboratorios para la investigación de la naturaleza y –en particular– de la especie humana, y el paulatino acúmulo de colecciones privadas y públicas, fueron conformando la base material e intelectual sobre la que el Cabildo Insular de Tenerife, ya en la década de los años 50 del pasado siglo, fundaría dos de las instituciones museísticas con más arraigo entre los tinerfeños: el Museo de Ciencias Naturales y el Museo Arqueológico de Tenerife.

Así, en junio de 1951, se crea el Museo Insular de Ciencias Naturales que, en principio, se abasteció de colecciones de muy diverso origen, aunque su base más importante fue parte de los fondos procedentes del antiguo museo de Anselmo J. Benítez, adquiridos en 1949, y, con posterioridad, del Gabinete Científico, creado por Juan Bethencourt Alfonso. Estos fondos aumentaron sensiblemente, en los años posteriores, con las aportaciones de científicos locales. No obstante, el museo no comenzó su andadura hasta principios de 1962, fecha en la que se inauguró la Sección de Entomología. Su sede estuvo ubicada en un antiguo inmueble, en lo que, posteriormente, sería el santacrucero Parque de la Granja, hasta que, en 1974, se trasladó a sus actuales y definitivas dependencias en el Antiguo Hospital Civil.

Hacia 1979, se inician los trámites previos a la restauración del citado edificio para su adecuación como Museo y Centro de Actividades Culturales. Asimismo, se incrementó el personal científico y, ya en 1982, se habilitaron unas salas, que permitieron, por primera vez, que el Museo expusiera sus colecciones al público.

Por otro lado, el Museo Arqueológico de Tenerife se inauguró, en 1958, con fondos procedentes del Museo Municipal (Sección de Arqueología y Antropología), del Museo Villa Benítez, de la Comisaría Provincial de Excavaciones Arqueológicas, del Gabinete Científico y de las adquisiciones de pequeñas colecciones (Vallabriga y Casa Ossuna), además de aportaciones de particulares. En ese momento se logró aglutinar en una única colección todos los materiales arqueológicos y restos humanos guanches de la protohistoria de Tenerife, que se vieron incrementados con los procedentes de numerosas excavaciones. El Museo Arqueológico se emplazaba en unas dependencias del edificio del Cabildo Insular, hasta que, en 1994, también fue trasladado a las dependencias del antiguo Hospital Civil.

Y fue en 1993, cuando el Organismo Autónomo de Museos y Centros –institución creada por el Cabildo de Tenerife para el desarrollo de su política museística– fundó el Instituto Canario de Bioantropología para la investigación en ciencias como la paleobiología y paleopatología humanas, la antropología forense y la genética.

Finalmente, ambos museos han terminado confluyendo, junto al citado Instituto, en un ambicioso y moderno proyecto expositivo, el Museo de la Naturaleza y el Hombre, que pone al servicio de los ciudadanos de la isla, y de sus numerosos visitantes, todo el potencial de contenidos, colecciones y conocimientos acumulados durante décadas de investigación científica y trabajo museográfico, aportando así una rigurosa y amena visión del rico patrimonio natural que alberga el Archipiélago Canario y de la cultura de las poblaciones que en él habitaban antes de la conquista europea.

 

Volver