Nuestros museos, edificios singulares y emblemáticos

Nuestros museos, edificios singulares y emblemáticos

Tres de los cuatro centros museísticos que conforman Museos de Tenerife han sido declarados Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Monumento entre 1983 y 2008

Los museos que integran Museos de Tenerife no sólo destacan por conservar y exhibir colecciones únicas y de gran valor cultural y patrimonial, sino por la singularidad de los edificios que las albergan.

Por un lado, el Museo de la Naturaleza y el Hombre se encuentra ubicado en un edificio emblemático de la capital insular, el Antiguo Hospital Civil de Nuestra Señora de los Desamparados, que data del año 1745 y que fue remodelado a finales del siglo XIX por el arquitecto Manuel de Oraá y Arcocha. Su fachada principal se considera como uno de los ejemplos más destacados  de la arquitectura neoclásica de las islas por lo que fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento en 1983.  Tras un largo proceso de rehabilitación, hoy en días, casi tres siglos después, se ha culminado la metamorfosis que ha transformado aquel antiguo hospital en un moderno museo, espacio para el conocimiento y transmisión del importante patrimonio arqueológico y natural de Canarias.

Por otro lado, la Casa Lercaro, sede del Museo de Historia y Antropología de Tenerife, ubicada en el centro del municipio de San Cristóbal de La Laguna –ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999– data de finales del siglo XVI, fecha en la que una familia de comerciantes genoveses llegados a la isla tras la Conquista, los Lercaro, inicia su construcción. El Museo ofrece una visión general del desarrollo institucional, social, económico y cultural de la Isla entre los siglos XV y XX. Fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento en 2008.

Finalmente, la Casa de Carta (Valle de Guerra), otra de las sedes del Museo de Historia y Antropología de Tenerife, está considerada un ejemplo significativo de las viviendas solariegas construidas en Canarias en el siglo XVIII. Aunque adaptada al medio rural, queda patente su carácter noble, tanto por sus dimensiones como por su ubicación, sus materiales y los elementos arquitectónicos que presenta, exhibiendo un cuidado aspecto, muestra del rango de sus propietarios. El Museo se constituye como un medio para relativizar nuestras costumbres, comportamientos y creencias, y para contribuir a la reflexión sobre nuestra realidad social y cultural, propiciando la integración social y el diálogo intercultural. En 2006 fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento.

Para concluir y dejando al margen la distinción de Bien de Interés Cultural, el edifico que alberga el Museo de la Ciencia y el Cosmos también representa un inmueble singular. Obra de los arquitectos Jordi Garcés y Enric Sòria, con un diseño museográfico de Enric Franch, está situado en un recinto próximo a la sede central del Instituto Astrofísico de Canarias (IAC), en La Laguna, y, visto en planta, tiene forma de media estrella con puntas. En su terraza, equipada omo observatorio astronómico, acompañan a la gran antena un pequeño telescopio, de 28 cm, dentro de una cúpula de unos tres metros, y un reloj solar. Se trata de un lugar único, mezcla de museo tradicional y parque de atracciones, donde el visitante tiene la oportunidad de acercarse a las leyes y principios que rigen la Naturaleza, desde el funcionamiento de su propio cuerpo hasta el de las estrellas.

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