Museos de Tenerife
17/09/2013

In memoriam: Arthur Aufderheide (1922-2013)

“El hombre que puso las momias guanches en el mapa”

Arthur Aufderheide falleció el pasado 9 de Agosto en su ciudad de residencia, Duluth (Minnesota, Estados Unidos). Nacido en New Ulm (Minnesota) el 9 de Septiembre de 1922, una vez terminados sus estudios de Medicina y Cirugía y cumplido su servicio militar en Alemania, justamente tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, entre 1947 y 1949, retornaría a su país para completar su especialidad, la anatomía patológica, en la Universidad de Minnesota y en el Rochester General Hospital (Rochester, New York).

Su carrera como médico se desarrolló en los hospitales Minneapolis VA, St. Lukes’s y St. Mary’s, estos dos últimos en Duluth. Desde 1978 hasta 2009 ejerció la docencia en la University of Minnesota School of Medicine, siendo decano en la década de 1970 y Jefe del Departamento de Patología y Medicina de Laboratorio durante 30 años. A mediados de los ochenta se hizo cargo de la Dirección del Paleobiology Laboratory de esa Universidad.

El Profesor Arthur Aufderheide es considerado por el mundo científico como uno de los investigadores que más ha contribuido al desarrollo de un nuevo campo de la Ciencia: los estudios sobre momias, disciplina en la que destacó sobremanera por sus investigaciones sobre la patología de los tejidos blandos en la antigüedad, la historia natural de la enfermedad y la paleoepidemiología de diversas enfermedades. Su presencia en congresos, simposios y mesas redondas internacionales fue constante desde finales de los setenta hasta unos pocos años antes de su fallecimiento, y sus publicaciones han sido una fuente de innovación tecnológica y metodológica. Entre esas publicaciones destacan dos: The Cambridge Encyclopedia of Human Paleopathology, 1998, con Conrado Rodríguez Martín, Director del Instituto Canario de Bioantropología y del Museo Arqueológico de Tenerife, y The Scientific Study of Mummies, 2003, ambas publicadas por Cambridge University Press. Igualmente, su interés por el mundo de las momias lo llevó a realizar una ingente cantidad de viajes por todo el mundo, siempre acompañado por su esposa Mary, su incansable compañera, lo que posibilitó que mantuviera unas relaciones investigadoras, académicas y personales que le abrieron infinidad de puertas. Su éxito como científico se basó en una de sus máximas: “todo conocimiento está conectado a cualquier otro conocimiento, lo divertido es hacer las conexiones”.

Su relación con el mundo funerario guanche comenzó en 1988, año en que realizó su primera visita a las islas para evaluar las posibilidades de emprender un proyecto conjunto entre la Universidad de Minnesota-Duluth y el Museo Arqueológico de Tenerife que arrojara luz sobre las momias de los aborígenes tinerfeños que hasta entonces eran muy poco conocidas en los foros científicos internacionales. La creación del Organismo Autónomo de Museos y Centros del Cabildo de Tenerife al año siguiente facilitó que de aquel pequeño proyecto de investigación se pasara a desarrollar el denominado Proyecto CRONOS. Bioantropología de las Momias Guanches, comenzado a finales de 1989 y finalizado en 1992. Ese proyecto incluía un programa de investigación (en el que participaron científicos del Organismo Autónomo, Universidad de La Laguna, Ministerio de Cultura, Universidad de Minnesota, Augustana-College-Sioux Falls, South Dakota, Manchester Museum, etc.), un Congreso Mundial de Estudios sobre Momias (al que asistieron más de 300 profesionales de 25 países) y una exposición titulada Momias. Los secretos del pasado (en la que, junto con el propio Museo Arqueológico de Tenerife, colaboraron el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, el Museo Nacional y el Museo Arqueológico de San Pedro de Atacama ambos de Chile, el grupo REVECAD de Bolivia, el National Museum of Health and Medicine de Washington, y la Universidad de los Andes y el Museo Nacional de Bogotá, Colombia). Sin la colaboración del Prof. Aufderheide esto hubiera sido imposible pues, aún teniendo los medios, fue él quien se movió hasta límites solo explicables por su amistad hacia Tenerife, para que el mundo científico estuviera presente en la isla entre el 3 y el 6 de febrero de 1992, fechas del congreso. A partir de entonces, “las momias guanches tuvieron su sitio en el mapa” (esta era una de las frases más repetidas por Arthur cuando recordaba aquellos momentos).

Durante el Proyecto CRONOS, Arthur y Mary visitaron Tenerife (y también otras islas del archipiélago) en cinco ocasiones. Sin embargo, su relación con nosotros continuó durante los años siguientes, acudiendo a cursos y jornadas organizadas por el Instituto Canario de Bioantropología y presentando trabajos conjuntos en numerosas reuniones científicas internacionales.

Pero, al margen de lo dicho anteriormente que expresa su enorme pasión por la ciencia y la cultura, lo que todos los que lo conocieron destacan de Arthur es su extraordinaria humanidad (se preocupaba por todos los que le rodeaban), su humildad (nunca quiso ser protagonista aún siéndolo), su vitalismo (siempre tenía el tiempo y el interés necesarios para emprender un nuevo proyecto), su bonhomía (jamás entendió de envidias o rencores), su capacidad de hacer amigos (por su extraordinario saber estar), su apuesta por los jóvenes investigadores … y su devoción por su esposa Mary, auténtico motor de su experiencia vital durante más de 70 años. Es imposible entender a Arthur sin Mary o a Mary sin Arthur, siempre ambos pendientes de que el otro fuera feliz y, por ende, intentar que todos los que les rodeaban también participaran de ese sentimiento.

Con nuestro eterno agradecimiento, descanse en paz nuestro amigo Arthur.

Museos de Tenerife. Cabildo de Tenerife

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