Museos de Tenerife
Publicado el 09/01/2018

Pequeños ecosistemas en los museos

Los museos cuentan con diversos espacios al aire libre, dependiendo de la arquitectura de cada sede, como la Plaza Agustín de Betancourt del Museo de la Ciencia y el Cosmos, los patios de las palmeras y de Manuel de Oráa del Museo de la Naturaleza y el Hombre, los patios de la Casa Lercaro, y los exuberantes jardines y huertas de la Casa de Carta. Son lugares ideales para tomarse un respiro del ajetreo diario, leer, charlar, conectarse (o desconectarse).  

Cada uno de estos sitios conforma un pequeño ecosistema, que sirve de refugio a especies de invertebrados, entre los que destaca el grupo de los insectos y, entre ellos, numerosas especies de mariposas, como la blanquita de la col, la vanesa de los cardos o la mariposa monarca, que deposita los huevos en la planta conocida como bandera española, de la cual se alimentan las orugas. Los escarabajos marchadores, fácilmente reconocibles por su color negro, son mucho más abundantes en los jardines de la Casa de Carta (que debido a su extensión y a estar situada en un entorno rural, es la que mayor biodiversidad alberga), acompañados de moscas y abejas de distintas especies que visitan las flores y contribuyen a la polinización de las plantas, o avispas que se dedican a cazar pequeñas presas (arañas, orugas, etc.), para llevarlas al nido y alimentar a su descendencia. A veces, en los huecos de las puertas y ventanas que dan a los patios quedan prendidos los nidos vacíos de estas avispas, llamadas alfareras porque los construyen con barro. En el caso del Museo de la Ciencia y el Cosmos, la mayor presencia de insectos en los alrededores tiene lugar durante la floración de las llamativas jacarandas.

También pueden verse diferentes vertebrados, especialmente, pequeños lagartos y sobre todo aves, palomas, mirlos, gorriones, canarios, etc. que acuden en busca de frutos y semillas en estos lugares. En el caso de la sede situada en Valle de Guerra, incluso se han avistado, ocasionalmente, otras especies como erizos, perdices, búhos, y pardelas.

Muchas de estas especies se encuentran representadas, respectivamente, en las salas de invertebrados y de vertebrados terrestres del Museo de la Naturaleza y el Hombre.

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