Museos de Tenerife
14/03/2003

La presidenta del OAMC imparte en Berlín una conferencia sobre José Martí

Durante su intervención hizo una glosa sobre la madre del líder cubano, la tinerfeña Leonor Pérez

La presidenta del Organismo Autónomo de Museos y Centros (OAMC) del Cabildo de Tenerife, Fidencia Iglesias, impartió ayer [viernes 14] en Berlín una conferencia sobre José Martí. La consejera insular centró su intervención en la figura de la tinerfeña Leonor Pérez, madre del líder cubano, así como en la influencia y el estrecho vínculo que se mantuvo entre ambos a lo largo de su vida.

Su intervención se produjo a propuesta del grupo Liberal del Parlamento Europeo, en el marco de los actos organizados en conmemoración del 150 aniversario del nacimiento del escritor, pensador y luchador caribeño. A juicio de Iglesias, "para comprender a José Martí es imprescindible tener una semblanza del seno familiar donde crece y se desarrolla su personalidad".

Leonor Pérez nació en Santa Cruz de Tenerife en 1828, aprendiendo a leer y escribir en una época en la que había altísimas tasas de analfabetismo. "A los catorce años -recuerda- se trasladó a Cuba con su familia, cuando las fuertes convulsiones políticas presidían la vida tanto en España como en America Latina, en época en la que los sueños de muchos canarios se conciliaban mirando la línea del horizonte."

La presidenta del OAMC aporta en su intervención múltiples detalles sobre cómo Leonor Pérez vivía esos momentos de angustia, temor constante por las actividades tempranas de su hijo, "dentro de una Cuba sin libertades, oprimida, vejada y a la que se le había arrancado hasta la libertad de espíritu", y sobre la fortaleza que le llevó a luchar por su vida y su encarcelamiento en tantas ocasiones.

En su opinión, queda patente en su trayectoria, especialmente a través de sus cartas, "la intensa relación de José Martí con su madre que, como buena canaria, matriarca protectora de la familia, no dejó de cuestionar el destino sublime elegido por su hijo". En su aportación sobre Leonor Pérez, Fidencia Iglesias aporta, asimismo, distintos detalles de los sufrimientos que le transmitía su hijo sobre sus compañeros de presidio y de la cruzada intelectual, política y revolucionaria que llevaría a Cuba a la total independencia de España en 1898.

"Aunque durante muchos años -agrega- Leonor Pérez trató que su hijo no luchara contra el orden establecido, lo único que ella conocía, fue cambiando poco a poco su postura, quizá herida por tantos años de ausencia, de destierro o quizás, vislumbrando el peligro que llevaría a José a una muerte segura, aunque no fuera una muerte vana. Sobrevive doce años a su hijo, pero jamás se recuperará de esta pérdida, ni siquiera tiene el consuelo de llevarle flores al cementerio".

Iglesias opina que la continuadores de la Revolución Cubana "olvidaron a esta gran mujer, que pasó años de penuria al tiempo que se iba quedando ciega. Después de la muerte de José, Leonor solamente habló de la niñez de su hijo, nunca comentó nada que tuviera que ver con su prisión, su destierro o las circunstancias de su muerte. Su silencio era absoluto".

"Sin embargo -continúa- cuando se despidió con infinita ternura de sus nietos que se incorporaban al ejército revolucionario, a Leonor Pérez no le cabe una sola duda, como mujer inteligente que era, comprendió al fin que su sangre canaria quedaba mezclada para siempre con la tierra donde nacieron sus hijos y sus nietos, y donde descansaban sus muertos".

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