Museo de Historia y Antropología de Tenerife
Publicado el 30/04/2020

Artículo de divulgación: «¿Qué nos cuentan los búnkeres costeros de Tenerife?», por Cristian Igor Raya

Las Islas Canarias tienen un amplio e interesante repertorio de acontecimientos históricos que han dejado tras de sí, huellas en el Patrimonio Histórico, ya sea de forma material o inmaterial. Estos Bienes Patrimoniales conservados nos proporcionan un ámbito destacable para el encuentro con el relato histórico. Es el caso de la red de Castillos que podemos localizar en la mayoría de las islas. Ejemplos como, la Torre del Conde en San Sebastián de la Gomera, el Castillo de San José en Arrecife (Lanzarote), el Castillo de La Luz en Las Palmas de Gran Canaria o el Castillo de San Cristóbal en Santa Cruz de Tenerife. Estos son algunos de los grandes baluartes, que, unidos a baterías costeras, guarniciones y otras infraestructuras…, tenían el encargo de defender las Islas Canarias hasta el siglo XIX y principios del XX de ataques piráticos o de misiones de invasión por parte de potencias colonizadoras, que buscaban la posición geoestratégica de las Islas Canarias.

Pero en el tránsito del siglo XIX al siglo XX, Europa, como una olla a presión, con sus grandes potencias coloniales a punto de entrar en conflicto, desencadenará la I Guerra Mundial, tras la cual, nuevos ideales políticos, económicos y sociales consolidarán nuevas realidades en diferentes países europeos, hacia corrientes totalitarias y contrarias a los sistemas políticos de sus regiones. Un ejemplo de ellos, es el triste suceso que todos conocemos, durante los años 1936 a 1939, de la Guerra Civil Española, cuyo final dejó a España con una dictadura de 40 años. Paralelo a este suceso, otras potencias totalitarias como Alemania e Italia, que habían dado soporte al régimen franquista durante la contienda civil, dan los primeros pasos hacia lo que sería el estallido de la II Guerra Mundial.

A pesar de la teórica neutralidad de España en la II Guerra Mundial, esta mantuvo un apoyo tácito tras la pseudobeligerancia oficial con las fuerzas del Eje, tema que comentaremos más adelante. Entonces se barajaba tanto dentro como fuera del país, la posibilidad de una invasión aliada a Canarias, y, por el aquel entonces, el Capitán General de Canarias, el Teniente General Serrador, preparó en 1941 un plan de defensa de las islas denominado “Defensa a toda costa”. Su finalidad era la protección de las islas capitalinas (Tenerife y Gran Canaria) y el rechazo ante cualquier desembarco con tentativa de invasión de las fuerzas británicas o americanas (Noriega Agüero, 2016).

Hay que recalcar que este sistema de defensa poseía unas condiciones precarias a causa de la antigüedad de las piezas de artillería que se instalaron, algunas incluso del siglo XIX. Este plan defensivo, “Defensa a toda costa”, ampliaría los trabajos que se venían realizando desde el inicio de la II Guerra Mundial. En nuestro caso nos centraremos en Tenerife donde se estaba llevando a cabo una agrupación de las defensas costeras, tanto de hombres (34.000 en Canarias en 1942) como de material militar, desartillando algunas bases que se consideraban innecesarias para la defensa y trasladándolas a otros espacios como la Batería de la Quinta Roja en Santa Úrsula, la Baterías de San Andrés o la Batería de los Moriscos ubicada en Hoya Fria. Además, estas baterías costeras se complementaron con un despliegue a lo largo del litoral tinerfeño, de una serie de destacamentos artillados con piezas de campaña antilanchas y antitanques, localizadas en San Andrés, Escollera del Bufadero, Candelaria, el Porís, El Médano o los Cristianos. Algunos de estos espacios aún siguen en pie y están presentes en las costas de Tenerife, como la Batería de la Quinta Roja, la Batería de los Moriscos o algunos nidos de ametralladoras en el Médano. Bienes patrimoniales de carácter militar de época contemporánea, que nada tienen que ver con la estética de los catillos de siglos pasados, pero que contienen elementos de nuestra historia próxima que no solo esconde un aspecto militar o defensivo, sino relatos o acontecimientos como los que comentaremos en adelante (Noriega Agüero, 2016).

A modo de síntesis, todo este entramado defensivo tenía la función de proteger Canarias ante el miedo a una invasión por parte de los británicos o americanos, pero ¿por qué esta protección si supuestamente España era un país neutral en la II Guerra Mundial? Como comentamos, este papel de no beligerancia tomada por Franco, era una manera de ganar tiempo para decidir si entrar en la contienda o no, pero durante los primeros años del conflicto, España dio ayuda a las fuerzas del Eje aportando tropas, como la División Azul, que luchó en el frente oriental, permitiendo el abastecimiento a navíos o submarinos o dando protección a náufragos alemanes e italianos en diferentes puertos españoles, entre los que estaban los del archipiélago, incluidos dentro del plan de abastecimiento de la Kriegsmarine. Canarias era una de las 4 áreas establecidas en este plan, la denominada Etappe Kanaren, cuyos puertos principales eran, el de Santa Cruz de Tenerife y su responsable el cónsul alemán honorario Jacob Ahlers y el puerto de la Luz, cuyo principal hombre de confianza era Walter Vogel, gerente de la casa Woermann

Aunque Canarias históricamente fue un lugar estratégico para el tráfico marítimo, durante la guerra, el frente de la contienda quedaba muy lejos, ya que el grueso de los choques que se producían en el mar solía ser entorno a las costas norteafricanas, estrecho de Gribaltar o el Canal de la Mancha. Pero esto, no fue un impedimento, incluso se convirtió en una ventaja, para que se produjera ese abastecimiento de suministros a la Kriegsmarine (Alemania) y la Regia Marina (Italia), lo que provocó durante estos primeros años, en concreto de 1940 a 1943, que hubiera un tránsito de patrullas francesas, británicas o americanas por las inmediaciones de las Islas Canarias.

Esta situación dejo algunos hechos como los siguientes (Díaz Benítez, 2002):

Mediados de 1939:  el 15 de agosto de 1939 el agregado naval alemán en España recibió instrucciones para preparar el abastecimiento de submarinos alemanes en los puertos españoles y ampliar así el radio de acción de los U-Bootes. Franco dio su consentimiento a finales de noviembre. Estas operaciones incumplían el articulo V del XIII Convenio Internacional de La Haya de 1907, que prohibía que los beligerantes usaran las aguas y puertos neutrales como base de operaciones. A mediados de septiembre, en los puertos de canarias había una decena de buques alemanes, entre los que destaca el petrolero Charlotte Schielamnn, que contenía una importante carga de combustible. Pero el que se usó para abastecer a los U-Bootes fue el Corrientes, un carguero modificado para realizar estas operaciones y que levantaba menos sospechas que el uso del petrolero.

Febrero – Marzo de 1941: el primer submarino al que la Etappe Kanaren proporcionó combustible y provisiones fue el italiano Cappellini. Unos meses más tarde comenzaron los abastecimientos de los U-Bootes en el Corrientes. En tres noches consecutivas del 3 al 5 de marzo de 1941: el U-124, U-105 y U-106 se abastecieron dentro del puerto de la Luz. En los meses siguientes se producirían los abastecimientos, el 23 de julio de 1941 se produce la preparación de un buque refugiado en Canarias, el Kersten Miles, pero no llegó a actuar en operaciones de este tipo, a causa de las protestas británicas, lo que provocó la suspensión temporal del ministro de Marina español. Estas protestas se debieron al conocimiento de un envió de ocho torpedos a La Luz a través del buque de la Armada española, Contramaestre Casado, que burló el control británico. En 1942, el Charlotte Schielamnn abandona el Puerto de La Luz.

Abril – Diciembre de 1941: Aumenta el número de U-Bootes en servicio e inician la táctica de jauría de lobos, que incrementó la pérdida de mercantes británicos. Esto produjo la llegada de náufragos a Canarias. Durante este periodo de 1941, cinco buques fueron hundidos entre las Azores y La Palma, estos eran el Carpathian y Duffield (Britanicos), el Nikoklis (griego), el Ida Knutsen (Noruego) y el Emani (italiano). Los cuatro primeros se dirigían a Gran Bretaña, y fueron hundidos cerca de Madeira y Azores, sus náufragos no llegaron a Canarias. Pero el Emani, que llevaba refugiado en Santa Cruz de la Palma desde mediados de 1940 intentó burlar el bloqueo británico sin éxito y fue torpedeado y hundido. Los náufragos italianos permanecieron en Canarias durante el resto de la guerra para que no cayesen en manos británicas. Destacar que el papel de las autoridades españolas no era todo lo neutral que cabía esperar. El ministro de Marian, el 10 de diciembre, envío a todos los departamentos marítimos y comandancias navales, un cuestionario en inglés y francés que debían rellenar los náufragos, donde muchas de las preguntas eran destinadas a pasar información al Eje sobre la guerra marítima.

Agosto de 1942 – Mayo de 1943: Durante este periodo de tiempo, el Ministro de Asuntos Exteriores, Gómez Jordana, viendo la presencia de los aliados en el Marruecos francés, intentó llegar a la neutralidad completa, pero este asunto fue complicado, ya que continuó la colaboración del Gobierno con el Eje. Un ejemplo, fue el hundimiento del submarino alemán U-167 en aguas jurisdiccionales españolas a principios de abril de 1943. Este había hundido el buque Moanda. El 5 de abril fue atacado dos veces por aviones británicos, quedando averiado por lo que la tripulación lo hundió a menos de 5 kilometros de la costa de Maspalomas. La dotación del U-167 no fue retenida por las autoridades españolas, como obligaban las normas internacionales, sino que se les ayudó a escapar en la noche del 12 al 13 de abril desde el puerto de La Luz  y negando a las fuerzas aliadas que tuvieran personal militar alemán retenido. El hundimiento precipitado del U-167, que quedo a 22 metros de profundidad impidió que su tripulación tuviera tiempo de destruir todos los elementos de importancia, ocurriendo que, seis meses después, un pescador local consiguiera del pecio una máquina de cifrado.

Noviembre de 1943: el 1 de noviembre ocurrió un suceso que marcó uno de los inicios para que España abandonara su apoyo a las fuerzas del Eje.  Un hidroavión americano Catalina PBY-5, sobrevoló suelo español ilegalmente, cosa que sucedía normalmente y que se saldaba con aviso de ráfagas por parte de la aviación española. Pero en esta ocasión, un caza Fiat CR.23 pilotado por el teniente Alfonso Ferrer, salió al encuentro para obligarles a abandonar la zona. Sorprendentemente, antes de realizar el aviso el hidroavión americano disparó contra el caza español. El piloto español respondió disparándole sobre uno de los motores y el transporte estadounidense acabó estrellándose en medio del Atlántico. Los pilotos americanos sobrevivieron y fueron recogidos por su ejército. Esta era la primera vez en la Historia que el Ejército del Aire Español abatía oficialmente un avión de las Fuerzas Aéreas estadounidenses. Las consecuencias que trajo este acto, fue el ofrecimiento de bases españolas para el repostaje de sus aviones, esto es uno de los precedentes para el uso de suelo hispano por parte de Estados Unidos de cara a la Guerra Fría (Noticiario de Historia Militar, 2011).

Finalmente, el lento giro neutralista de la política exterior española a partir de agosto de 1942, fue acabando poco a poco con esta colaboración y la presencia de submarinos del Eje en aguas canarias, pero manteniéndose las sospechas aliadas. Historia de nuestro triste pasado reciente y que elementos patrimoniales como son ese sistema de búnkeres, baterías o nidos de ametralladoras que, a simple vista, son ruinas o escombros, se encargan, sin embargo, de recordar, a través de relatos tan interesantes como estos que acabamos de contar.

Cristian Igor Raya González, Técnico de Patrimonio por el programa INSERTA en el Museo de Historia y Antropologia de Tenerife


FOTO 1: Foto de antes de la guerra del mercante "Charlotte Schliemann". Llegó a Las Palmas el 02/09/1939 procedente de Aruba (Venezuela) con 10.800 Tn de petróleo http://forosegundaguerra.com/viewtopic.php?t=18827

FOTO2: El U167 frente a Morro Besudo, después de salir a la superficie. allí permaneció varios días mientras se le hacían reparaciones a las brechas para su posterior traslado a Las Palmas GC. (Foto: Archivo Santiago Guillén - http://www.u-historia.com/ )

FOTO 3: Batería de la Quinta Roja, Santa Úrsula. http://www.diariodeavisos.com/2013/05/bunker-quinta-conexion-con-segunda-guerra-mundial/   

FOTO 4: Vista panorámica desde el interior de la Batería de la Quinta Roja, Santa Úrsula. http://www.diariodeavisos.com/2013/05/bunker-quinta-conexion-con-segunda-guerra-mundial/

REFERENCIAS.

DÍAZ BENÍTEZ, Juan José (2018). Submarinos en Canarias durante la Segunda Guerra Mundial. Anuario de Estudios Atlántico, 65, pp 1-17.

DÍAZ BENÍTEZ, Juan José (2002). Náufragos en Canarias durante la Batalla del Atlántico. Revista de Historia Nava, Instituto de Historia y Cultura Naval Armada Española, 77, pp.35-51

NORIEGA AGÜERO, Miguel A (2016).  Fortificaciones de la Isla de Tenerife. De la Torre de Añazo a la Segunda Guerra Mundial. Tenerife: Gobierno de Canarias y Asociación Cultural Pinolere.

NOTICIARIO HISTORIA MILITIAR (2011). “Chirris” frente a Catalinas. La Guerra Mundial salpica las Islas Canarias. Revista Serga, 70. pp 29-30

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