Jornadas «ADN: el universo diminuto»
Publicado el 02/11/2018

Jornadas «ADN: el universo diminuto»

Los días 6, 8, 13 y 15 de noviembre, a las 18:00 h en el Museo de la Naturaleza y el Hombre y en el Museo de la Ciencia y el Cosmos

La genética, término propuesto por el británico William Bateson en 1902, es la rama de la biología que tiene como fin el estudio de la herencia, cómo se transmiten los caracteres hereditarios de generación en generación. En la actualidad, está considerada una de las áreas fundamentales de la biología y se relaciona muy estrechamente con la biología celular y la bioquímica.

Poblaciones del pasado, como nómadas o pueblos neolíticos, se interesaron por los fenómenos de la herencia, y en la Antigüedad clásica ─desde Hipócrates y Aristoteles─ y siglos posteriores, se intentaron explicar los fenómenos hereditarios desde posicionamientos científicos. Sin embargo, no fue hasta mediados del siglo XIX cuando se puede considerar la genética como una auténtica ciencia, a partir de los conocidos trabajos sobre hibridación en guisantes del monje agustino Gregor Mendel en Brno y los estudios a nivel celular de otros investigadores, gracias, en gran medida, al extraordinario perfeccionamiento de la microscopía óptica y al gran desarrollo de las técnicas analíticas durante esos años.

Muy desarrollada como disciplina científica ya a mediados del siglo XX, el auténtico «boom», el salto definitivo fue el descubrimiento, en 1953, por parte del norteamericano James Watson y el británico Francis Crick ─gracias a la colaboración de Maurice Wilkins y Rosalind Franklin─ de la estructura de la doble hélice del ADN, el ácido desoxirribonucleico, que contiene las instrucciones para el desarrollo y funcionamiento de todos los organismos vivos, incluyendo algunos virus, siendo el responsable de la herencia.

Por otro lado, el desarrollo de las técnicas de ADN recombinante y de las técnicas de PCR (Polymerase Chain Reaction) han permitido que el ADN, aparte de soporte de la herencia, se convierta en una importante herramienta con usos diagnósticos, terapéuticos, legales e, incluso, industriales, dando origen a la disciplina conocida como genómica.

El ADN es un universo en miniatura, un universo diminuto (de ahí el nombre de las jornadas) que continúa proporcionando una información utilísima en diferentes campos de la ciencia. La aplicación correcta y ética de esta información, ahora y en un futuro, supondrá una mejora indudable en la calidad de la vida en nuestro planeta y, por supuesto, en la comprensión de nosotros mismos y de lo que nos rodea.

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