Conservación en acción
Publicado el 29/11/2019

Conservación en acción

La Casa Lercaro saca de bambalinas la conservación del museo y abre sus salas para dar a conocer este trabajo al público in situ

Del 2 al 5 y del 9 al 12 de diciembre en horario de mañana (8:00 a 14:00 horas) se va a proceder a labores de limpieza general en el área de la exposición permanente de la sede de la Casa Lercaro del Museo de Historia y Antropología de Tenerife. Esto significará que las vitrinas que contienen los objetos que se encuentran expuestos en los diferentes ámbitos y que ilustran la historia de la isla de Tenerife, estarán «al alcance de la mano». Puede resultar una oportunidad única para que el público que acude al museo en estas fechas observe cuáles son las tareas que se llevan a cabo con ocasión de esta «acción» por la Unidad de Conservación y otras áreas de Museos de Tenerife, teniendo presentes en sala al personal técnico para satisfacer curiosidades sobre los objetos, resolver preguntas y conocer, en vivo y en directo, el trabajo que normalmente se hace de espaldas a nuestros visitantes. 

La limpieza anual forma parte de una de las acciones que, en pro de la conservación de las colecciones, se lleva a cabo en el marco metodológico de la conservación preventiva, evitando llegar a tener que restaurar o intervenir en los objetos al poner el acento en las condiciones causantes de su posible deterioro.

Igual que preservamos las colecciones, cuidamos también del edificio. Continente y contenido forman, en el caso de nuestro museo, una indisoluble unión patrimonial. El edifico en el que estamos ubicados, una construcción de finales del siglo XVI, está protegido mediante la figura de Bien de Interés Cultural y necesita también los mismos mimos y cuidados. Y todo se hace al mismo tiempo que se lleva a cabo esta limpieza anual. Por eso, también enseñamos y difundimos el edificio, rentabilizando las actividades que lleva a cabo esta institución pública.

Desde luego, no será una visita al uso. Habrá ruido de aspiradoras, las piezas fuera de las vitrinas, algo de desorden y un ajetreo inusual en salas. Todo esto en pro de una de las funciones que tiene el museo: la preservación, a largo plazo, de nuestro patrimonio material para las generaciones futuras.

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