Exposición temporal: «Sintáxis del horizonte», Luis Kerch

 

Museo de Naturaleza y Arqueología, MUNA


Del 8 de octubre al 3 de noviembre de 2026



Entrada gratuita hasta completar aforo


Sintaxis del horizonte

Exposición temporal

Luis Kerch pinta en el suelo. Quita la tela del bastidor, la extiende sobre la tierra y la deja ahí, a veces durante días, expuesta al viento, al polvo y al frío que baja de noche en el desierto. Buena parte de lo que ocurre después no depende de él, y esa renuncia es la decisión central de su trabajo.

Conviene decirlo sin rodeos. En estas pinturas, el paisaje no es un asunto que se represente, es algo que estuvo presente mientras la tela estaba abierta. La tierra volcánica de Canarias, el salitre y la aridez de Baja California, el mineral que se levanta con el aire, la hora en que cambia la luz. Todo eso entró en la superficie y ahí se quedó.

Kerch no traduce el desierto a una imagen, le da un lugar donde dejar su marca.

Por eso, cuando uno se acerca a las piezas, no hay una ilusión que descifrar ni un motivo que reconocer. Hay una huella. El cuerpo, el tiempo y la intemperie dejaron algo que ya no se puede corregir, y la pintura terminó siendo un hecho ocurrido más que la imagen de un hecho.

En el MUNA, las obras no cuelgan a la altura de los ojos. Se apoyan sobre el sustrato, salen del suelo, obligan a agacharse y a caminar entre ellas con el cuidado con que se camina un terreno. La sala se recorre en horizontal, y esa decisión museográfica quita de en medio la distancia contemplativa a la que estamos acostumbrados. Uno no mira la exposición desde afuera.

Hay algo justo en que esto ocurra aquí. El museo custodia el tiempo largo de este territorio, su geología, sus capas, lo que estaba antes de nosotros. Kerch llega con otro tiempo largo, el de otras tierras minerales, y los dos empiezan a conversar sin que nadie tenga que hacer de intérprete.

Los cineastas Mizo Minori Murakami y Zoren Gold filmaron los procesos en el lugar donde ocurrieron. Ese registro acompaña a las piezas y no cumple la función de explicarlas. Sirve, más bien, para que entre en la sala aquello que la pintura no alcanza a guardar: la espera, el viento, las horas largas en que aparentemente no pasaba nada. Las obras de formato pequeño no son versiones reducidas ni descansos del discurso. Funcionan como concentraciones, con todo lo que sucede en la escala grande apretado hasta volverse denso.

Kerch se formó en la Universidad de Miami y en el Pratt Institute de Nueva York, y ha sido tres veces finalista del Threadneedle Prize for Painting & Sculpture en la Saatchi Gallery de Londres. Nada de eso explica lo que se ve en la sala. Lo explica mejor una costumbre que ha sostenido durante años: la de pintar despacio y dejar que la tierra intervenga en el resultado.

En el MUNA, las obras no cuelgan a la altura de los ojos. Se apoyan sobre el sustrato, salen del suelo, obligan a agacharse y a caminar entre ellas con el cuidado con que se camina un terreno. La sala se recorre en horizontal, y esa decisión museográfica quita de en medio la distancia contemplativa a la que estamos acostumbrados. Uno no mira la exposición desde afuera.

Hay algo justo en que esto ocurra aquí. El museo custodia el tiempo largo de este territorio, su geología, sus capas, lo que estaba antes de nosotros. Kerch llega con otro tiempo largo, el de otras tierras minerales, y los dos empiezan a conversar sin que nadie tenga que hacer de intérprete.

Los cineastas Mizo Minori Murakami y Zoren Gold filmaron los procesos en el lugar donde ocurrieron. Ese registro acompaña a las piezas y no cumple la función de explicarlas. Sirve, más bien, para que entre en la sala aquello que la pintura no alcanza a guardar: la espera, el viento, las horas largas en que aparentemente no pasaba nada. Las obras de formato pequeño no son versiones reducidas ni descansos del discurso. Funcionan como concentraciones, con todo lo que sucede en la escala grande apretado hasta volverse denso.

Kerch se formó en la Universidad de Miami y en el Pratt Institute de Nueva York, y ha sido tres veces finalista del Threadneedle Prize for Painting & Sculpture en la Saatchi Gallery de Londres. Nada de eso explica lo que se ve en la sala. Lo explica mejor una costumbre que ha sostenido durante años: la de pintar despacio y dejar que la tierra intervenga en el resultado.

COMISARIO

Luis Kerch

Luis Krech (México) cuenta con una sólida formación académica internacional: es Bachelor of Fine Arts por la University of Miami y obtuvo una Maestría por el Pratt Institute de Nueva York. Su vida ha transcurrido entre Europa y América y actualmente trabaja físicamente entre Baja California Sur, México, y las Islas Canarias, España, un territorio cercano a las costas africanas.

Kerch ha desarrollado un lenguaje visual que trasciende la representación geográfica para representar la experiencia vivida en la naturaleza.

Con una carrera que se extiende por más de tres décadas entre Europa y América, Kerch ha consolidado una presencia internacional. Desde su paso por Reino Unido, su proyección europea fue avalada por la selección en el prestigioso certamen Threadneedle Prize for Painting & Sculpture, en Londres, organizado por la Federation of British Artists y la Saatchi Gallery.

Su trayectoria incluye también su participación en circuitos de ferias de arte y museos de relevancia internacional, como Context Art Miami (EE. UU.), BARCU (Colombia) y la FIA (Venezuela).

Su obra ha sido exhibida en instituciones como los Museos del Gobierno de Canarias, el Instituto Cabrera Pinto y la Sala de Exposiciones del Gobierno de Canarias (España); el Centro Cultural de España en México, del Ministerio de Asuntos Exteriores de España; y el Centro de Arte de Sintra (Portugal). Su obra también forma parte de colecciones como la Fundación Caixa, la Fundación Rucandio, además de colecciones privadas e institucionales.

Mantiene una colaboración sólida con galerías de primer orden. En México, con Drexel Galería, Monterrey; Galería Ginocchio, Ciudad de México y Los Cabos. En España, con Galería ATC; en Reino Unido, con Mall Galleries, Londres; y en China, con Yudianart Gallery, Hangzhou.

Aunque su presencia física se concentra actualmente en los mercados de Europa y América, la obra de Luis Kerch mantiene un constante diálogo artístico contemporáneo con el territorio de Baja California Sur, México.