

La lectura de un documento con historia
Introducción
Las prácticas realizadas en el Centro de Documentación de Canarias y América (CEDOCAM) representan una oportunidad de aprendizaje única, donde la formación teórica cobra vida a través del contacto directo con los documentos, sus contextos y sus historias. El centro no solo custodia el patrimonio documental, sino que actúa también como espacio de transmisión de conocimiento, lugar donde se aprende a mirar el pasado con sentido crítico y a comprender el valor de la información como base de toda investigación y memoria colectiva. En este marco, Belén Pérez Marante, alumna en prácticas del Grado de Español de la Universidad de La Laguna, ha tenido la posibilidad de trabajar con un texto histórico que le ha permitido experimentar de primera mano la complejidad y la riqueza del trabajo documental. El análisis que presenta es el resultado de un proceso de observación, reflexión y aprendizaje guiado por la labor cotidiana del centro, que acoge a los estudiantes con el propósito de acompañarlos en su crecimiento profesional y personal. El Centro de Documentación de Canarias y América, como institución comprometida, cumple una función formativa esencial: abrir sus puertas a futuros profesionales para que descubran la importancia de conservar, clasificar e interpretar los documentos que dan forma a nuestra historia común. Esta experiencia no solo refuerza la preparación técnica de la alumna, sino que también despierta una conciencia más profunda sobre el papel que desempeñan los centros de documentación, los archivos, las bibliotecas y los profesionales de la documentación en la preservación de la memoria y la construcción del conocimiento.
Colección Roldán
Documento 439
Carpeta 12
En el silencio de los archivos suelen esconderse importantes documentos históricos que nos ayudan a comprender cómo se ha formado la sociedad. El hallazgo de una copia de la época de la correspondencia entre Vicente Román y Linares y el monarca Fernando VII no es solo un dato curioso, sino que es el acceso directo al motor de una de las transformaciones sociales y políticas más profundas del archipiélago canario: la división de su jurisdicción eclesiástica. Lo que hoy conocemos como la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna (Diócesis Nivariense) comenzó como una ambición cargada de una diplomacia tan sutil como implacable. Desde la conquista de las islas hasta principios del siglo XIX, Canarias funcionó bajo una estructura de «sede única» donde la Diócesis Canariense, con base en Las Palmas de Gran Canaria, era la que gobernaba la vida espiritual y administrativa de las siete islas. Sin embargo, para 1800, el modelo estaba agotado, pues tal y como expone Román y Linares en la carta (fechada en 1818), un solo obispado no era suficiente para atender las necesidades espirituales y cristianas de todos los habitantes de las islas. Tenerife, con San Cristóbal de La Laguna como capital, se había consolidado como un centro ilustrado, especialmente por la presencia de la recientemente fundada Universidad de San Fernando y por el mando militar de la Capitanía General, presente también en la isla. Esto generaba una contradicción evidente, ya que la ciudad que ostentaba el poder civil e intelectual carecía de la autonomía religiosa. Los fieles de las islas occidentales debían cruzar un mar, a menudo hostil, para trámites tan esenciales como confirmaciones o procesos matrimoniales, lo que suponía, según Román y Linares el paso por «caminos ásperos y fragosos». La figura de Vicente Román y Linares emerge en los documentos no solo como un clérigo, sino como un estratega político de primer orden. Su misión era convencer a un rey, Fernando VII, cuyo reinado estaba marcado por la inestabilidad y la lucha entre el absolutismo y el liberalismo, de hecho, este canónigo no deja de hacer mención a la guerra por la que acaban de pasar. En la carta, Román y Linares despliega una narrativa que no se limita a pedir una catedral sino a construir un argumento de Estado que permitiera convencer al rey de su demanda. El eje argumental de la carta se basa en la necesidad pastoral que tenían las islas occidentales (La Palma, Tenerife, El Hierro y La Gomera) debido a la distancia física a la que se encontraba el único obispo, residente en Gran Canaria. Román y Linares exponen lo siguiente: «que, del único Obispado de Canarias, compuesto de las siete islas, se formasen dos, considerando S.M. la imposibilidad de que un solo pastor, por celoso que fuera, pudiese atender debidamente las necesidades de todas sus ovejas; ya por la distancia de las islas entre sí; ya por las dificultades que ofrecen sus caminos». En la carta trata de dejar claro que no es un capricho individual, sino que es la comunidad canaria quien está necesitada de esta división, pues hasta ese momento no eran muchos los jóvenes que decidían darse a la vida religiosa en el Occidente canario. Es por eso que como argumento también afirma que la creación de esta nueva diócesis despertaría la fe católica en muchos jóvenes isleños que se entregarían a servir a la milicia y a Dios: «vais a ver vuestros hijos alistados en la Milicia de Jesucristo apenas toquen en los años de discreción o más temprano, en vez de que hasta ahora les habéis visto en ocasiones ya muy adultos y destituidos de este sagrado carácter por los escollos que ofrecía la distancia y el proceloso mar». La recepción de esta carta en la Corte no fue el final, sino el inicio de una batalla burocrática conocida como el Pleito de las Sedes.Las autoridades de Las Palmas de Gran Canaria se opusieron frontalmente, argumentando que la división debilitaría los recursos de la Iglesia en Canarias y fragmentaría la unidad del archipiélago. Sin embargo, la semilla plantada por Román y Linares ante Fernando VII germinó gracias a la insistencia diplomática en Roma, que junto al apoyo real fue decisivo para que el Papa Pío VII emitiera, el 1 de febrero de 1818, la bula In eam luntatione. Un año después, en 1819, se erigía oficialmente la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, convirtiendo la antigua Parroquia de los Remedios en Catedral.
Fuentes consultadas
--Historia de la Diócesis Nivariense. (2025). Obispado de Tenerife. Disponible en internet
--El papel de la Iglesia en Canarias. (2014). Natura y Cultura. Gran Enciclopedia Virtual Islas Canarias. Disponible en internet
