
Las brujas, Goya

Las brujas de Canarias
Artículo de opinión
La existencia de las brujas en Canarias es una mitología común, un hecho que todos conocen y que muchos juran afirmar, ya sea en primera persona o a través de testimonios de segunda mano (normalmente transmitidos intrafamiliarmente). ¿Pero dónde se encuentra la línea entre el mito y la realidad?
Debido al carácter multicultural del archipiélago, no se puede trazar con seguridad un punto de partida para la existencia de las brujas en Canarias. Más bien, el nacimiento de estas se debe a una mezcla entre varias culturas, específicamente las nativas (los ritos y tradiciones aborígenes) y las externas (por ejemplo, aquellas relacionadas con la población negra esclavizada, los moriscos y la cristiandad) (García Barbuzano, 2001).
Actualmente, nos queda poca información retenida respecto a la mitología y tendencia chamánica de los aborígenes; pero de lo que tenemos, podemos hacer una distinción entre los hechiceros o sacerdotes (varones) y las profetisas o sacerdotisas (mujeres). Estas últimas tenían un conocimiento amplio de la vegetación endémica, y por tanto, se encontraban ligadas a su uso para prácticas curanderas. Sobre esta base existente, llegan desde fuera prácticas de carácter morisco, judío, bereber, africano, gitano, etc., conformando así, finalmente, lo que conocemos a día de hoy como las prácticas brujeriles canarias.
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