Museos de TenerifeMuseos de TenerifeMuseos de TenerifeMuseos de Tenerife
  • Inicio
  • Museos
    • Presentación
    • Historia
    • Museos y Centros
    • Alquiler de espacios
    • Identidad corporativa
  • Visitas
    • Horarios
    • Tarifas
    • Cómo llegar
    • Accesibilidad
  • Educación
    • Educación Infantil
    • Educación Primaria
    • Educación Secundaria
    • Bachillerato
    • Ciclos Formativos
    • Universidad
    • Otros Colectivos
    • Maletas Educativas
  • Colecciones
  • Publicaciones
    • Publicaciones digitalizadas
    • Otras publicaciones digitalizadas
    • Revistas
      • Bierehite
      • Canarias Arqueológica
      • Vieraea
    • Jornadas
      • La Gesta revisitada
      • Conferencias Malinowski
    • Artículos de divulgación
  • Agenda

MUSEOS DE TENERIFE

NATURALEZA Y ARQUEOLOGÍA

LA CIENCIA Y EL COSMOS

HISTORIA Y ANTROPOLOGÍA

CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE CANARIAS Y AMÉRICA

CUEVA DEL VIENTO

  • SELECCIONE MUSEO
  • MUSEOS DE TENERIFE
  • NATURALEZA Y ARQUEOLOGÍA
  • LA CIENCIA Y EL COSMOS
  • HISTORIA Y ANTROPOLOGÍA
  • CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE CANARIAS Y AMÉRICA
  • CUEVA DEL VIENTO

Artículo de opinión: "Succino del septentrión", por Fátima Hernández

  • Inicio
  • Noticias Artículo de opinión
  • Artículo de opinión: "Succino del septentrión", por Fátima Hernández
12 abril, 2012

En un instante preciso lo encerró, inmóvil, para siempre. Allí se quedó, esperando que el tiempo –juez y revelador de la verdad- lo volviera a llevar al mundo del que lo habían sacado, tan injustamente. Ocurrió en algún lugar de la gran zona boscosa que se extendía, hace mucho tiempo, desde la costa de Noruega hasta el mar Caspio, en concreto en algún punto del Báltico, pero podía haber sido en cualquier otro enclave donde hubiera formaciones de plantas. Durante siglos, el área había sido una jungla húmeda, llena de coníferas, infestada por todo tipo de alimañas y cuya vegetación rezumaba millones de gotitas de una extraña materia vegetal que, por desgracia, lo había atrapado, incauto, para sumergirlo en un sueño eterno. Los bruscos cambios de temperatura del ambiente, movimientos tectónicos y heladas crearon lagunas y mares interiores y fosilizaron esas masas boscosas, sometiéndolas a presiones que desperdigaron el Oro del Norte, esa trampa del tiempo para numerosos seres vivos que fue la resina denominada ámbar o succino.

Lo miré con curiosidad y benevolencia. El pequeño e indefenso insecto se hallaba quieto en mi mano, incrustado en un trozo de sustancia amorfa de tonalidad similar a la del coñac y en cuya composición existen terpenos. Formaba parte de un colgante, igual a los que vendían, durante el Medievo, por sus propiedades protectoras. Lo deposité de nuevo en el puesto del mercadillo y de regreso a casa, acordándome de él, no dejé de pensar qué lo había arropado durante millones de años. El ámbar, considerado gema de origen vegetal, ya desde tiempos muy remotos había sido objeto de deseo por parte de gobernantes, que creían a ciegas en sus numerosas propiedades. Se dice que hasta el propio Nerón llegó a enviar grupos de soldados romanos con objeto de encontrar -cerca del Báltico- ese material tan preciado, el llamado Oro del Norte. Un material que tiene una distribución muy concreta, ya que en Europa se encuentra especialmente en la zona de Francia, Lituania, Polonia, Alemania, Letonia, Rusia y en épocas recientes hasta en España. En América se halla en México, República Dominicana, Nicaragua y Colombia. No obstante, es en la zona del septentrión europeo donde ha tenido una mayor repercusión.

Por eso, cuando el Báltico, lejano y triste, rezumaba desde el lecho marino unas masas o gotas extrañas de color amarillento, los pescadores de la zona las recogían con redes, a sabiendas del interés y precio que pagaban los artesanos, para crear todo tipo de objetos decorativos. Recordando el colgante, que tanto me cautivó, lo asocié con la extraña historia de la enigmática Cámara de Ámbar -considerada la octava maravilla del mundo-, completamente realizada en un bellísimo succino de primera calidad, que revestía las paredes y mobiliario de una de las majestuosas estancias del Palacio Catalina, a veinte kilómetros de San Petersburgo.

Según relatan Scott-Clarke & Levy (2005), en el siglo XVIII durante un viaje de protocolo, el zar Pedro I de Rusia recibió del rey Federico de Prusia dos regalos: un yate llamado “Liburnika”, que dicen complació mucho al zar, a pesar de hallarse en un estado lamentable -casi se hunde durante su envío-, así como todo el material necesario para construir una Cámara de Ámbar, sabida la pasión del monarca por esta gema. Recordemos que en un viaje de incógnito –bajo el alias de sargento Mijáilov– que había hecho años antes, el zar Pedro quedó admirado por el uso que hacían los curanderos del ámbar, llegando a comprar con pasión uno de los tratados sobre el mismo más importantes de la época, del que era autor P. Jacob Hartmann. Con el tiempo, Catalina, coronada emperatriz de Rusia, decidió restaurar el complejo palaciego de Tsarskoe Selo, donde la Cámara de Ámbar había sido instalada en el Palacio Catalina por su predecesora Isabel, hija del mentado Pedro. Es Catalina la que, bajo su reinado, convierte el Salón en una leyenda para Europa, continente que loaba su belleza, misterio y curiosidad sin parangón.

Durante la II Guerra Mundial el ejército alemán desmonta, pieza a pieza, el revestimiento de la estancia, trasladando la Cámara, con gran misterio y sigilo, fuera de Rusia. Pero… en ruta hacia Kaliningrado su pista se pierde. Desde entonces, nada se ha sabido de esa exquisitez artística de valor incalculable. Dicen que fragmentos de una cómoda fueron hallados en el interior de un anticuario de una ciudad alemana no hace mucho, pero poco se ha concretado respecto a esta información. En mayo de 2003 se inaugura una réplica de la original, coincidiendo con la celebración del tricentenario de la fundación de San Petersburgo. La fiesta concluyó con una velada, amenizada por Pavarotti y pletórica de fuegos artificiales, velas, fuentes y música, como en el momento de máximo esplendor de la Venecia del Norte de principios del siglo XX. Quizá alguno de los dignatarios invitados reflexionara, en ese instante, sobre las premonitorias palabras del escritor ruso Alexander Pushkin, que tres siglos antes había expresado un deseo, no exento de vaticinio: ¡Oh San Petersburgo!…vendrán a rendirte honores todas las banderas… No, el genial Pushkin, no se equivocó…

Fátima Hernández Martín, Dra. en Biología Marina y Conservadora del Museo de la Naturaleza y El Hombre.

Ver galería de imágenes.

BUSCAR

ETIQUETAS

  • Tenerife
  • MUNA
  • MuseosDeTenerife
  • museo
  • CEDOCAM
  • canarias
  • MCC
  • MHA
  • Documentos
  • Casa Lercaro
  • Cosmos
  • Ciencias Naturales
  • Museos de Tenerife
  • historia
  • Islas Canarias
  • fotografía
  • música
  • Monográfico
  • universo
  • naturaleza

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN

Recibe semanalmente todas nuestras novedades

Logo mediano
  • Portal de Transparencia

  • Convocatoria de empleo público

  • Subvenciones/2024

Área administrativa

  • Perfil del contratante
  • Procedimientos que se tramitan en el OAMC
  • Derecho de Acceso a la información pública
  • Normativa y Formularios
  • Registro de actividades de tratamiento de datos de carácter personal (En revisión)
  • Recursos Humanos
  • Tablón de anuncios
  • Factura electrónica (.docx)
  • Validez de documentos electrónicos (.docx)

Información legal

  • Aviso legal
  • Privacidad y protección de datos
  • Política de Cookies
  • Accesibilidad

Contacta

  • Contactar
  • Mapa web
© 2006 - 2024 Museos de Tenerife. Todos los derechos reservados
Redimensionar fuente
Contraste
Accessibility by WAH
Gestionar el Consentimiento de las Cookies
Utilizamos cookies para optimizar nuestro sitio web y nuestro servicio.
Funcional Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos. El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin una requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de su proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarlo.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en un sitio web o en varios sitios web con fines de marketing similares.
  • Administrar opciones
  • Gestionar los servicios
  • Gestionar {vendor_count} proveedores
  • Leer más sobre estos propósitos
Ver preferencias
  • {title}
  • {title}
  • {title}