Registro de salida: «Alfiler de sombrero»

Registro de salida

Este término, muy habitual en el argot del mundo de los museos para indicar que las piezas se mueven (del almacén o las salas expositivas hacia otro lado), lo usamos ahora desde el Museo de Historia y Antropología de Tenerife para hacerte llegar digitalmente algunos de sus fondos.
 
 

Alfiler de sombrero
[23. 2008. 58]


Este alfiler para sujetar el sombrero, de principios del siglo XX, está formado por un vástago recto de sección redonda, de aleación metálica con hierro en su composición, que termina en punta, en el que se engasta la cabeza con decoración de estilo modernista.

La cabeza, también fabricada en metal, está formada por cinco flores, margaritas de diez pétalos cada una, que se disponen alrededor de un centro en el que confluyen sus tallos y sobre los que se posa una libélula; estas flores están unidas entre sí no sólo por los pétalos sino también por cinco piedras traslúcidas, engarzadas con cuatro pies. El hueco que queda en el centro entre los distintos componentes ya descritos, se rellena con un material traslúcido parecido al celuloide. La decoración se completa con el color amarillo verdoso, presente en los alrededores de los botones y de los tallos, sobre los que se posa la libélula coloreada de azul turquesa. Si se observa la parte inferior de la cabeza se verá que las flores están trabajadas a modo de pequeñas láminas troqueladas en un material parecido al cobre, así como la fina lámina en la que se inserta el alfiler propiamente dicho.

Forma parte de las colecciones del museo desde el 2008, cuando lo dona su anterior propietario, don Alberto Darias Príncipe y mide 21,5cm, siendo su parte decorada de 6cm. de diámetro.

El alfiler fue un adorno, un objeto de lujo. Pasó de ser un producto del trabajo de artesanos a ser auténticas obras de orfebrería, e incluso de joyería, que alcanzaron un gran auge a finales del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX. Los sombreros de esta época eran exagerados no sólo por su tamaño sino también por la cantidad y variedad de elementos con los que se adornaban: flores, lazos, plumas de distintas aves, incluso aves disecadas, entre otros, y para poderlos sostener sobre el peinado de moda era necesario contar con este tipo de alfiler, que muchas veces se usaban en número de dos, e incluso su tamaño podía alcanzar el de las agujas de tejer.

Realizados a veces en materiales preciosos, como el oro, la plata, y guarnecidos con piedras preciosas se utilizaron, incluso con anterioridad a su uso en los sombreros, para adornar peinados, denominándose agujas de moño o rascadores y figurando en muchos testamentos e inventarios.

El estilo modernista (Art Noveau), al que pertenece por su decoración este alfiler, fue una tendencia decorativa de las últimas décadas del siglo XIX, estando en auge hasta la primera guerra mundial. Se conoció en otros países con otros nombres: en Italia stile Liberty; en Escandinavia Jugendstil … Se caracterizaba por el uso de líneas curvas, sinuosas, que se transmitían a figuras femeninas, de poses lánguidas, con grandes melenas que adquirían esas mismas formas y por el uso de elementos del mundo animal y vegetal, como podemos observar en este alfiler.