Registro de salida: «Esterilizador de la barbería»

Registro de salida

Este término, muy habitual en el argot del mundo de los museos para indicar que las piezas se mueven (del almacén o las salas expositivas hacia otro lado), lo usamos ahora desde el Museo de Historia y Antropología de Tenerife para hacerte llegar digitalmente algunos de sus fondos.
 
 

Hoy: Esterilizador de la barbería La Higiénica [12. 2002. 8]


Presentamos en esta ocasión dentro de la habitual sección REGISTRO DE SALIDA al confidente y testigo silencioso de las tertulias que se congregaban en las antiguas barberías de San Cristóbal de La Laguna. En este caso en la Barbería La Higiénica, situada en el bajo de la Casa Suárez en la calle Juan de Vera, enclave céntrico en la vida social y cultural de la ciudad. En los años cincuenta del pasado siglo, era una de las más distinguidas.

Se trata de un autoclave o instrumento para la limpieza y esterilización del instrumental del barbero. La pieza principal de la armadura es un cilindro metálico de latón niquelado, que alberga tres estantes de rejillas caladas, a los que se accede mediante dos puertas de vidrio de apertura hacia fuera sobre ejes verticales, y pestillo de cierre centrado. Se alza sobre un eje central inserto en una base pintada de color blanco que se apoya en tres patas scroll. Esta base cuenta con una llave para regular la altura del esterilizador. Originalmente se usó con una pequeña llama, probablemente de butano, que prendía tras la pequeña puerta en la parte inferior.

La placa atornillada en la base rubrica la carta de presentación de esta máquina antiséptica francesa, L.Pelleray, empresa fundada en París en 1829. Esta marca avala la fábrica de maquinillas y navajas de afeitar, tenacillas de pelo rizadoras, quemadores, y una larga lista de instrumental de barbería en el mercado europeo de finales del siglo XIX. Este modelo de esterilizador es de principios de 1900 y sus medidas son 1,30 cm de altura y 35cm de diámetro.

El recipiente permite trabajar a alta presión para realizar una reacción industrial con vapor de agua a fin de esterilizar materiales e instrumentos quirúrgicos, lo que implica que el agua puede alcanzar temperaturas superiores a los 100 °C. De esta manera se consigue la desnaturalización de las proteínas esenciales para la vida y la reproducción de los microorganismos y, en definitiva, su destrucción. En este caso, se utilizaba para esterilizar el instrumental de barbería y peluquería y dentro de las colecciones del Museo de Historia y Antropología de Tenerife forma parte de la denominada Cuerpo e Higiene.

Llega a las colecciones del Museo de la mano de D. Manuel Almeida, uno de los empleados de La Higiénica, que recibió parte del legado del primer dueño de la barbería, D. José González, conocido por Pepito. El mencionado Manuel junto con D. Ramón Afonso regentaron la barbería tras su fallecimiento y aseguran que su legado tenía más de un siglo. Junto a este objeto se adquirieron otras piezas vinculadas al oficio: una butaca giratoria de barbero de principio de siglo americana (Emil J. Padiar Company-Chicago) que acomodó a varias generaciones, mobiliario con espejos de pared y mueble espejo-paragüero, cuyos perfiles ondulados ambientaban con aires modernistas la estancia, sobre baldosa hidráulica en blanco y negro como atestiguan algunos artículos de prensa y aquellos que recuerdan este lugar. Completan el conjunto, algunos sillones de espera, en los que la clientela asidua a la barbería, animaba la velada con sus charlas. La política, la economía, el deporte… se trasladaban al ámbito cotidiano convirtiendo las barberías de la época en un importante lugar de socialización.

La Higiénica invitaba a los vecinos a desahogarse aliviando sus pesares, saneando su día a día, mientras nuestro confidente hacía lo propio esterilizando los útiles de la barbería. De fondo, los barberos al compás de tijera y peine, cual batuta en manos de un director de orquesta, cortan y recortan cabelleras, barbas y bigotes. Curiosamente, aunque parezca anecdótico, cuentan las fuentes que muchos barberos de La Laguna combinaron su profesión con la música.

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